miércoles, 6 de abril de 2011

Diosa

Eres algo que, sencillamente, me puede. No sé lo que es, pero estoy seguro que no es simplemente físico. No tendría sentido que estuviera tan loco por algo simplemente físico. Eso no quita que físicamente seas una Diosa, que es un hecho. Tal vez no seas la definición de todos los cánones modernos de la moda, sino algo mucho más básico, más ligado a lo salvaje del hombre, a lo primitivo o bestial: eres salvaje, apetecible, suculenta, provocativa. Eres capaz de jugar con tu cuerpo y aprovecharte hasta transmitir el deseo de devorar la manzana del árbol del bien y del mal. Seduces con tus gestos, tu sonrisa y tus palabras. Con tus sonrisas sugerentes, tu escote, la forma de descolocarte el pelo hasta que quede en su lugar adecuado. Simplemente es algo que supera lo deseado por cualquier humano... pero no puede ser algo simplemente físico.
Es algo que tienes y me enloquece. Algo que sale de tus poros, que se trasnmite con tu mirada cuando establece una conexión con la mia, que me contagias al rozarme con tus dedos o simplemente algún veneno que se transmite por un medio que todavía ignoro. Porque de eso se trata, de un veneno que me corrompe poco a pocos todos y cada uno de mis sentidos. Y soy totalmente incapaz de defenderme. No puedo hacer nada, porque no entra en mi entendimiento lo que sucede. Si ocurriera cuando tu pupila se engancha a la mía, bastaría con vendarme los ojos; o rodearme de un profiláctico gigante para que tus dedos no me puedan rozar... pero nada de eso funciona. No sé qué tienes. No sé qué me das. Pero sé cuáles son los límites de mi deseo, lo que han logrado otras personas o lo que soy capaz de sentir normalmente. Pero contigo... todo cambia. Contigo me supera. Contigo... nada tiene sentido. No consigo controlar mi instinto. No consigo resistirme a tu atractivo primitivo. A tu sensual salvajismo. No consigo resistirme a tí. Eres sencillamente... brutal. Y ni siquiera debería decírtelo... ya lo sabes. Pero me provocas hasta el punto de no controlar mis dedos... y sólo ser capaz de escribir si estoy pensando en tí. Y hay que tener sangre fría para escribir de otra cosa teniéndote a tí en la cabeza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario